No nos dejes caer en tentación… (en torno a Mateo capítulo 4)

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Me morí de la vergüenza cuando mi compañera de trabajo me preguntó: ¿este papel es tuyo? (había usado la fotocopiadora de mi trabajo para un asunto personal, un estudio bíblico que había preparado la  noche anterior). Pudo haberlo encontrado alguien más discreto, pensé. Pero la cosa se podía poner peor, y se puso peor. Levantó el papel, y leyó: Como vencer la tentación; acto seguido comentó con voz de vendedora ambulante: ¡muchacha, si las tentaciones no se vencen, se disfrutan!

Ceder a las tentaciones parece ser la manera más común de vivir. Muchos no sólo ceden, buscan de ellas con la ansiedad de los jugadores compulsivos. La gran mayoría sólo teme ser descubierto. El reto… eliminar la evidencia incriminatoria. La tentación…trofeo a la astucia, peritaje de quien sabe vivir y lo hace con estilo…

Para unos, cadenas; para otros, hilos pesados que halan hacia otro dominio. Ver cada una de ellas como exámenes que hacen crecer el carácter de Cristo en nosotros, no es fácil… por lo menos no cuando las tentaciones comienzan a coquetear con nuestros sentidos.

Es por eso que la actitud de Jesús cuando  se hicieron presente: los deseos de la carne, los deseos de los ojos y el orgullo de la vida, es modelo y regla a la vez.

Jesús agradeció a sus discípulos haberlo acompañado en sus pruebas (Lucas 22:28), no vio algo malo en aceptar que ellas continuarán con nosotros mientras estemos en este cuerpo, después de todo fue el Espíritu Santo quien le llevó al desierto para ser tentado por Satanás.

El enemigo intentó llevar a Jesús a desconfiar del Padre.

No creo que haya sido fácil su enfrentamiento con Satanás en el desierto, pero nos dio la clave para vencer: se sometió al Padre, utilizó la Palabra de Dios en su justa perspectiva y escogió rendir adoración sólo a Dios.

En ocasiones el enemigo nos ataca desde nuestro interior, utilizando nuestros pensamientos, nuestros temores y nuestros más intimos deseos. Someternos a la dirección del Espíritu Santo nos capacita para reconocer la verdad de Dios.

Decía un escritor cristiano: “No debemos pensar que vamos a alcanzar una etapa en que estemos más allá de la tentación; Jesús nunca alcanzó esa etapa, desde el principio hasta el fin de su carrera tuvo que mantenerse en la lucha, por eso puede ayudarnos a pelear la nuestra”. En Hebreos 4:15, dice que fue tentado en todo, según nuestra semejanza, pero sin pecado.

Jesús aplicó la verdad bíblica: “ Someteos, pues, a Dios. Resistid al Diablo, y él huirá de vosotros. (Santiago 4:7)

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  1. Entre los versículos que me han venido a la cabeza te comparto el del 1ª Cor 10:13: él siempre nos dará una salida… de nuestra parte está el salir por ella.
    Y una frase que hace tiempo leí con respecto a las tentaciones, es sencilla pero no se me ha olvidado: “no podemos impedir que los pájaros vuelen sobre nuestra cabeza pero sí que hagan un nido.”

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  2. Siempre recuerdo un hermano que decía que las tentaciones a veces vienen por donde menos las esperamos, por el que consideramos nuestro lado fuerte.

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